Zumo de limón, brandy y un poco de Biacal es lo mejor para el resfriado y limpieza de tuberias.
Del placer al dolor sólo hay una fina linea, pero a mi me duelen ya las muñecas de tanto estrujar, no sale nada.
Es mi particular prueba de embarazo, si no sale leche no está en estado de buena esperanza. Poco a poco las dejaré mas descolgadas, no hay nada mejor que unas peras caidas. Para gustos, flamenquines.
¡¡No es el pene!!, maniacos, es un puto palo, eso sí, arrastrado con bridas ami falo.
Esta si-emulacion la veo a diario, aparentar, falsedad, hipocresia es el pan nuestro de cada día. Yo me limpio el culo con toallitas Kangoo y bebo Valdés.
El tamaño importa cuado tienes un micropene y vas a un concurso de pollas diminutas, y como siempre hay alguien que la tiene mas chiquirritiquita que tú. (A la vez que es mega-obeso, lo que hace que resalte su ombligo en vez de su espada laser)
Tengo ganas de modificar mi look para las fiestas de semana santa que se avecina, y me dejaré flequillo en los sovacos.
Cerrando el circulo. Cerrando el cerote. Autosatisfaccion electroplamática.
Llevo todo el fin de semana observándola, y he descubierto el truco, …, hay que echarse los genitales a uno de los lados con pequeño giro de la bolsa escrotal para dejar sitio al miembro, e introducir en estado semi laxo o morcillon (no demasiado llena de sangre la cavidad peneana pues no podria con el doblez y/o/u giro).
Me voy a operar, lo llevo intentando con mi compañero de oficina pero no me llega.
El jefe me da un anticipo para un alargador y/o/u un préstamo para una operacion de cambio de sexo.
Edito: Me acaban de soplar por el codo, que el ejercicio en cuestión se denomina “candado chino”, practicado los dias de vigilia en cuaresma por Personal no Docente (Ugieres en su mayoría)
Eso debería haber hacer. Soy un bocazas y cada vez que hablo sube el pan.
Me lo dice mi panadero que se frota las manos y compra derivados en materias primas de trigo, el de grano duro.
Con la harina hago simulaciones de talco y lo vendo en botes en los semáforos a señores conductores con vehiculos de color beigs. Cuando las señoras a través del espejo retrovisor me miran el paquete, les devuelvo una señal de gesto soez agarrándome los testículos.
Me voy al confesionario a contarselo a mi coadjuntor.